·Notas·6 min

Trabajar con dos tipografías

Un relato breve sobre una restricción a la que vuelvo constantemente y cómo sostiene una página.

Dos tipografías bastan para casi todo lo que hago. Una lleva el peso y la estructura; la otra, la información. Cuando agrego una tercera, suelo descubrir que estaba evitando una decisión de jerarquía en lugar de resolverla.

La pareja aquí es una grotesca pesada para todo lo que nombra algo y una tipografía de exhibición para todo lo que lo mide: fechas, etiquetas, coordenadas y pies de foto. La separación es deliberadamente simple. Hace que cada elemento sepa a qué voz pertenece antes de colocarlo.

Un sistema visible

Lo que me sorprendió fue cuánto aporta la tipografía secundaria al ritmo. Una columna de etiquetas se alinea sin esfuerzo y la página obtiene una retícula silenciosa casi gratis. La tipografía pesada puede crecer tanto como quiera sin que el layout se rompa.

Una restricción con la que nunca discutes deja de ser una restricción y se vuelve un hábito.

La regla se rompe en un lugar: los números dentro del texto corrido. Puestos en la tipografía de exhibición se leen como datos, lo que suele ser incorrecto; un año dentro de una frase no es una medición. Dejo esos números en la tipografía de texto y reservo la de exhibición para aquello que se separa de la prosa.

Si quieres probarlo, toma algo que ya hayas diseñado y elimina la tercera tipografía. Asigna todo lo que hacía a una de las dos restantes. La página suele volverse más silenciosa y las partes que se resisten muestran dónde la jerarquía no era clara.

tipografíaprocesonotas

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